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martes, 7 de abril de 2009

Señora de luz

Tus ojos hipnotizan mis sentidos
Tu boca es una flecha que atraviesa
mi corazón cuando me pides que no me marche el domingo,

Tus ojos me llegan como promesa
de un amor eterno e incondicional
de lluvia en el desierto,
de agua sin sal.

Tus manos son cuchillos que me llagan,
la piel y por todo el cuerpo me quedan marcas

Tu sombra seduce a mis instintos
¡Que alegría estar aquí!
Perdido en tu laberinto

Quiero ser esclavo de tus besos
Que me dejes preso dentro de tu vientre
Y cuando mire en el espejo me encuentre acompañado
de tu hermosa figura a mi lado

Señora de luz

Iván Barojas

lunes, 23 de marzo de 2009

Ante los ojos de la noche oxidada

Ante los ojos de la noche oxidada
Aparecióseme esta imagen
Tan bella, tan mujer, tan gitana,
Ibas caminando descalza por las calles de mis pensamientos

Lloraba el cielo en ese momento,
Sobre tu rostro caía su llanto,
A la lluvia la volviste cristal
Y a las hojas de los árboles que tocaban tu cuerpo las hiciste oro

No tienes idea de lo que vales,
Ni siquiera crees que valgas,
Pequeña ladrona de corazones.

No pienso resignarme hasta verte sucumbir
dentro del coto de mis fronteras,
Hasta verte nadar en los mares que bañan mis costas,
Hasta sentir tu piel y recorrerla de norte a sur.

Eterno se volvió el momento en que te vi,
Hasta la guerra entre el cielo y el infierno se detuvo un instante.

Eres rayo de luz nacido en el paraíso,
Ocultas un par de alas en tu espalda,
Dices que te llamas Alma,
Aunque deberías llamarte Venus,
Astarté, Lucifer.

Me hace falta tu voz entrecortándome el silencio,
Tus uñas acribillándome la espalda,
Tu verdad como un disparo certero
Y tu mirada,
Esa mirada que a veces me mata
Tu mirada me hace falta
Como una bofetada en cada mejilla

Iván Barojas

miércoles, 18 de marzo de 2009

Mujer Caprichosa de Ensueño

Hoy por ti doy la vida entera,
Perdona si te he dañado con mis blasfemias,
Perdona si he sido la mierda que ensucia tus pasos en tus andanzas,
Solamente quisiera llenarte el mundo, el cielo y los mares.

Vivo del aire que me regalas cuando exhalas,
Sufro la agonía eterna de las caricias de tus manos cuando me faltan,
Llevo en la boca tu nombre con un dulce sabor a hierba,
Lluéveme de besos esta noche, no me dejes pronunciar palabra.

Yo sé que vuelves de la escuela y regresas cansada,
Permíteme ser la cama donde duermes tu siesta

Me sobran los motivos, reina
para decirte cuanto te amo,
en esta locura de saber a donde se dirigen tus pasos

Acecha la primavera, mujer
y yo no quiero perderte el rastro,
Quiero seguirte en tu viaje,
Ser tu sombra, tu andar, tu descanso

Maldito sea el telón que se levanta entre tu y mis brazos cansados,
que solamente sueñan con acercarte a mi pecho
para decirte: Te amo.

No tengas miedo, Princesa,
que aún nos quedan tantas cosas por vivir acunados
entre las estrellas y la luna menguante de esta noche callada.

Quiero sembrar en tus ojos la semilla de la esperanza,
Que alivies el luto que sufre mi alma en esta fría madrugada
No me sueltes la mano, mi muñeca de porcelana,
La sombras se van disipando conforme llegas tu, mi sol de mañana.

Se nos muere Izcalli esta noche
entre gritos y llanto,
La gente se muere y tu como si nada
Lo que diga está bien

¿Cómo no entiendes que me muero si no te tengo entre mis brazos ahogada?

No me sueltes mujer caprichosa de ensueño,
Mátame con la mirada si te falta el valor de escupirme palabras,
Arráncame las ganas, lléname de las cosas que a mi me faltan.

Que no se repita, Dios mío, esta noche amarga,
En que la boca sabe a hiel y en los campos escampa,
Que no se repita, Dios mío, la masacre de esta noche
En que quedan mutilados el corazón, los sueños y los niños sin casa.

Iván Barojas

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miércoles, 11 de marzo de 2009

¡Alma!

Alma, mi dulce veneno,
Máscara de flores y girnaldas,
Arrebato de pasión,
Espada atravesando el corazón.

Estrella solitaria zurcando el cielo,
Diosa de la noche,
del Amor,
Venus.

Mujer clara,
Dispárame con tus ojos asesinos,
Llágame el cuerpo con las dagas de tus labios,
Dame de beber el brebaje de tus besos.

Anda,
Quítate el vestido,
Hazme caer en las trampas de tu vientre.

Anda,
Desmaquillate el rostro,
Déjame verte el alma desnuda a media luz.

Alma,
Eres la razón esencial de mi existir,
Mi centro de gravedad,
Mis alas
y mis ganas de volar.

Tú, tierna llovizna de madrugada de abril,
Luna de octubre,
Atardecer de diciembre.

Eres luz ardiendo en la habitación,
Hechicera,
Hacedora de ensalmos.

Se me parte el templo lejos de tus horas,
Me consumen las sombras,
Me trago mis palabras.

Mis manos te van dibujando
mientras se alejan tus pasos.

Y la lluvia llueve y llaga.

Alma, eres mi tormento preferido,
Mi confusión,
Mi infierno,
Mi paraíso.

No sé en que lugar dejé mi fe,
Pero casi estoy seguro de que se encuentra perdida
entre tus manos de seda.

Olvidé dejarte marchar,
Me amarré a tu cintura,
Ahora solo sigo tu figura,
Tú, mi estrella polar.

Alma,
Decirte que te amo es poco,
Juro que me vuelves loco.

Y aquí,
Aquí estoy arrodillado alabando tu nombre,
Intoxicándome con tu recuerdo,
Tan lleno de tu ausencia y de este silencio,
Tan vacío,
Tan vacío de tu cuerpo.

¡Alma!


Iván Barojas

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